El cuidador es la persona que asume la responsabilidad de la atención, medicación, higiene, alimentación y cuidados diarios del enfermo, a medida que va perdiendo sus capacidades y autonomía. Es quien, además, acompaña la mayor parte del tiempo y sufre un riesgo sobre su salud en general por la gran carga física y psíquica.

La mayor parte del stress recae sobre el cuidador, desatendiéndose a sí mismo, sin tiempo libre, aislándose de las amistades y puede congelar su proyecto de vida durante largo tiempo. Silenciosamente las emociones y reacciones lo embargan, desconociendo que la emocionalidad de los cuidadores, deben ser reconocidas y atendidas íntegramente.

Pensando que no existen dos personas que experimenten la enfermedad de Alzheimer de la misma forma, lo mismo para cada cuidador, persona y familia son diferentes, enfrentando situaciones conforme al progreso de la enfermedad de maneras diversas. Existen eso si, estados anímicos transversales en ellos:

Negación: la enfermedad ha sido detectada y ha comenzado a hacerse presente.
Sé, que se pondrá mejor

Miedo: abrumado por el futuro que es inevitable, hay que vivir el presente, día a día.
¿que ocurrirá cuando necesite más cuidados de los que puedo ofrecer?

Agotamiento: hace que las tareas se vuelvan imposibles de realizar
Estoy demasiada cansada para esto

Irritabilidad: está cansado de hacerse cargo de la persona enferma, sacrificando su vida, conllevando a cambios de humor y respuestas/acciones negativas
¡déjame en paz!

Falta de sueño: Cansada por una lista interminable de preocupaciones
¿y si sale de casa, y si se cae, y si se hace daño a si misma y si…?

El Alzheimer seguirá su proceso irreversible, y las sensaciones de intentos infructuosos por cambiar la situación merman el ánimo del cuidador, por ello, es importante tener presente que los cuidados de la persona que acompaña, alimenta y brinda confort son muy importantes para el ser querido, que no puede verbalizar, reconocer o transmitirlo.

Es importante la familia, en apoyar al cuidador a tener horas de ocio y espacio personal, además de planificar el futuro de la persona enferma y la propia familia. Si eres cuidador, no pienses que estas solo, cuídate a tí mismo buscando compañía y apoyo de amigos, familia, centros recreativos, asociaciones y comunidad.